Señales de alerta tras el parto que no debes ignorar

Lima.- El postparto es una de las etapas más exigentes para el cuerpo, pero también una de las más descuidadas. Mientras la atención se centra en el recién nacido, la salud de la madre suele quedar en segundo plano, pese a que su recuperación requiere seguimiento médico y atención oportuna para evitar complicaciones.

Es importante entender que el embarazo, el parto y el postparto son procesos fisiológicos normales, pero pueden complicarse por distintos factores de riesgo si no se cuenta con control profesional”, explica Ginger García, directora de la carrera de Obstetricia de la Universidad Norbert Wiener.

Después del parto, el cuerpo inicia un proceso de recuperación mientras retorna a su estado previo al embarazo. En esta etapa es importante monitorear el sangrado, la presión arterial y el estado general de la madre, así como funciones básicas como el sueño, el apetito y la eliminación. Además, se debe evaluar el retorno progresivo a la actividad sexual, considerando que cada mujer tiene tiempos de recuperación distintos.

Para asegurar este seguimiento, la especialista recomienda acudir a un primer control obstétrico dentro de la primera semana posterior al parto. En esta consulta se evaluará la cicatrización de posibles suturas, el estado general de la madre y sus funciones vitales, además de brindar orientación sobre lactancia materna y métodos anticonceptivos, de acuerdo con cada caso.

Descuidar estos controles puede generar complicaciones como sangrados, molestias en las mamas por una técnica inadecuada de lactancia o dolores musculares asociados a malas posturas durante el cuidado del bebé.

En el marco del Día de la Madre, la especialista comparte algunas señales de alerta que requieren atención para el cuidado de su salud sexual y reproductiva inmediata:

  • Sangrado abundante o fuera de lo normal.
  • Dolor abdominal o en la zona genital.
  • Fiebre o malestar general.
  • Dolor en las mamas.
  • Dolor de cabeza persistente o malestar general.

La lactancia materna también cumple un rol importante en la recuperación, ya que contribuye a que el útero recupere su tamaño normal y ayuda a prevenir complicaciones. Mantener una adecuada higiene antes y después de dar de lactar es fundamental para evitar infecciones.

Además del cuidado físico, la salud emocional también es clave en esta etapa. Contar con apoyo, espacios de descanso y momentos de autocuidado favorece la adaptación a la maternidad.

“Ser madre no debería significar dejar de lado la propia salud. Priorizar el descanso, la alimentación y el bienestar también es fundamental para cuidar al bebé”, concluye la especialista de la universidad Norbert Wiener.